sábado, 25 de agosto de 2012

Profeta del Apocalipsis

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Escuchad hermanos, porque me ha sido revelado el devenir de los tiempos.

Vi en una estancia que había veinticinco tronos, unos más grandes y otros más chicos, más sólo dos de ellos prevalecían con una reina de ojos claros y un rey. Los ocupantes de los tronos grandes daban trigo a los ocupantes de los tronos pequeños, pero hete aquí que algunos gobernantes de los tronos pequeños no repartían el trigo entre su pueblo sino que lo trocaban por vino y festejaban y bebían sin mesura.

Debajo del trono azul y blanco festejaron tanto y bebieron tanto vino que los tronos grandes dijeron – “Sois la vergüenza de esta sala. Limpiadlo todo y alimentaros de poco trigo y hierbas del campo o seréis expulsados de la sala”. Pero ellos rieron y siguieron bebiendo mientras decían – “¿Acaso somos los únicos que festejan? ¿Tendrán nuestros hermanos el valor de expulsarnos a las penalidades de comer hierbas del campo? ¿No saben que después de nosotros, ellos tendrán que dejar el festejo y alimentarse de poco trigo y hierbas del campo?” Y el rey y la reina de los grandes tronos miraban incrédulos y compungidos.

Un ser alado, mitad ángel y mitad demonio me llevó delante de un granero y me dijo “mira”. Era el granero de los veinticinco y estaba casi vacío. Y aunque de una cornucopia manaba trigo, cada vez era en menos cantidad y más pequeño y ennegrecido. Luego me señaló los rostros de los dos reyes y en ellos pude ver el miedo.
La reina de ojos claros dijo – “¿Tendrán que pasar hambre los pueblos diligentes por la actitud de los pueblos disolutos? Sería injusto y malvado” Así que bajo la mirada de los otros reyes empujó por la ventana de la estancia el trono azul y blanco que tuvo que alimentarse desde ese día de las hierbas del campo.

Los otros gobernantes sintieron vergüenza e iban al trono de la reina suplicando y rasgándose las túnicas en juramentos. –“No beberemos ni festejaremos más y haremos panes con el trigo que nos das. Cuidaremos los campos y al cabo del tiempo te devolveremos el trigo que de ellos nazca” Y así lo hacían algunos y otros no.

Debajo de un trono de oro y sangre donde reinaba un rey barbado se encontraban diez y siete tronos de barro que festejaban sin parar del vino que se les daba, pero los pobladores callaban porque recibían diversiones y alimento. Por estar entretenidos en el festejo los campos estaban mal cuidados y se agostaban, mas la gente decía – “No importa, porque desde el trono de oro derraman riquezas sin fin y si necesitamos más, en la sala de los veinticinco pediremos más trigo.”

La Reina  de los ojos claros dijo al rey barbado del trono de oro y sangre. –“Si quieres más trigo ya no cobrarás dieciocho ases por medida de trigo, sino veintiuno y se trabajará en tu país las horas de sol más dos”. Pero los tronos de barro seguían festejando a escondidas como si nada pasara y pedían al rey barbado más trigo, y el rey sólo se mesaba la barba porque era pusilánime y temeroso. Así que la reina tomó la decisión por él y dejó de darles trigo. Los gobernantes de los tronos de barro empezaron a pelear entre ellos y se lamentaban y mentían a sus gobernados diciendo que la culpa era del rey barbado y de la reina de ojos claros.

Al terminarse el vino y estar los campos descuidados el pueblo hambriento preguntaba de qué servían los tronos de barro si tenían un trono de oro y sangre. Y vi como los tronos de barro se deshacían los unos y se quebraban los otros y algunos querían guardar trigo para sí a espaldas de los demás y abandonar al resto, mas no podían porque eran pequeños, débiles y pobres.

El ser alado me llevó de vuelta a mi tierra y con la voz del demonio me dijo que me revelaría más cosas y con voz del ángel me dijo que mientras guardara prudencia, trabajo y comida sería salvo pero que días de agitación estaban por venir.

Y así os lo comunico hermanos, hasta la próxima revelación.



domingo, 19 de agosto de 2012

Los monos y la palmera

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En un laboratorio realizaron el siguiente experimento: En una gran jaula metieron cinco monos y una palmera. A los monos se les alimentaba escasamente, pero en la palmera había cocos y fruta. Cada vez que un mono subía a la palmera a por fruta, todos recibían una descarga eléctrica. Al cabo de varias descargas cada vez que un mono intentaba subir a la palmera, los otros cuatro se lo impedían y le daban una paliza. De esta forma, los monos dejaron de recibir descargas y de intentar subir a la palmera.

Posteriormente sustituyeron a uno de los monos, que en cuanto intentó subir a la palmera a por fruta recibió la paliza de rigor de sus compañeros. Igualmente si otro mono intentaba subir, aprendió que había que darle una paliza. Luego se cambió otro mono con idénticos resultados. Así se fueron cambiando los cinco monos originales con el resultado de que cada vez que un mono intentaba subir a la palmera los otros le daban una paliza, esta vez con la diferencia respecto al principio de que ningún mono sabía por qué ya que ninguno había recibido nunca una descarga.

En los trabajos oficiniles ocurre bastante y de hecho he contado esta historia muchas veces a empleados que cuando se les propone un cambio se cierran en banda aludiendo que nunca se ha hecho tal cosa o incluso cuando les preguntas porqué realizan así su tarea la respuesta es que o no lo saben o porque se lo enseñaron así.

Desde un punto de vista macroeconómico pasa algo parecido en España. Cada vez que alguien intenta hacer algo distinto, los monos le dan una paliza preventiva, aunque no saben en prevención de qué.
En los departamentos de investigación de muchas empresas y universidades quedan algunos monos viejos que no quieren cambios porque no les conviene y sus monos sustitutos han aprendido a mantener la situación sin cambios. Los monos nuevos, para poder subirse a la palmera tienen que irse a otro país.

Cuando vamos a votar cada cuatro años, en el fondo pensamos que mejor no vamos a innovar, aunque se ha demostrado la inutilidad de los que han gobernado desde los dos grandes partidos. Pero el miedo a la paliza vuelve a hacernos mirar hacia arriba y añorar la fruta nueva, pero sólo eso, añorar sin movernos. Votamos lo de siempre porque siempre ha sido así, o al menos así nos lo han contado.

Queridos monos, les sugiero que cambien, que innoven, que se junten para defenderse de los monos viejos y que hagan lo imposible por subir a la palmera. La fruta distinta es lo que necesitamos para salir de este estancamiento, y con un poco de suerte, al subir a la palmera puede que desde ahí arriba veamos la salida de la jaula.

sábado, 11 de agosto de 2012

Duelo

9 comentarios:

Se ha ido. Todos esos momentos se han perdido para siempre, como lágrimas en la lluvia. Al contrario que muchos, tanta paz se lleva como inquietud nos deja. El Estado del bienestar está muerto y en descomposición, kaputt, historia... y sus hijitos están todavía en shock, pasando por las habituales fases del duelo.

Negación.

ZP lo negó una y otra vez desde 2008. No hay crisis, los que lo dicen son unos antipatriotas, etc. etc. Esta fase la hemos superado. Todos tenemos muy claro que SÍ hay crisis.

Negociación.

El peligro se huele. Los caídos se cuentan a millares y ves cosas a tu alrededor que te hacen pronosticar lo peor. Alzas los ojos al cielo y ruegas “Yo no, por favor” “Curraré más horas, haré lo que sea…” “Si esto se arregla seré mejor persona”… Negocias en tu mente con tu Fuerza Superior predilecta lo que estarías dispuesto a hacer para evitar lo que ya ha ocurrido. Pero es que ya es tarde y ha ocurrido.

Ira

Vas a buscar tu empleo, tu asistencia social, tu extra de Navidad, tu tranquilidad y no está. Te ha sido arrebatado. Cruelmente, injustamente (dije que haría lo que fuera ¿no?), inopinadamente, y eso te llena de cabreo y furor interno. Buscas culpables: Los funcionarios, los políticos, los bancos, los empresarios, los mercados mundiales… anyone but me. La culpa siempre es de otros y yo merezco algo mejor. Podemos asaltar un supermercado y apoyar a los que lo hacen, o acampar delante de un ministerio, o manifestarse o escribir en tu blog. Hay muchas formas de canalizar la ira, pero ninguna de ellas va a resucitar al finado.

Depresión

Además de la economía del país, algunos ya han llegado a la fase de depresión. Muchos se sienten culpables. “Si no hubiésemos vivido por encima de nuestras posibilidades…” o “si hubiese sido más diligente” o “si no hubiese votado a ese partido…” La tristeza se convierte en derrota para muchos y les quita las ganas de luchar.

Aceptación

En general, no hemos aceptado todavía la situación. No estamos rehaciendo nuestras vidas de manera ordenada y racional. Queremos vivir en los rescoldos que aún quedan encendidos del Estado del Bienestar. Queremos creer que nada ha cambiado porque a mí todavía no me ha tocado. Le ocultamos a nuestros hijos que ya nada será igual y nos engañamos viviendo de recuerdos.

Si me tuviera que situar en estos cinco puntos diría que estoy entre la negociación y la depresión, rogando porque no me alcance lo malo y pensando si podría hacer algo más por mi familia, pero no me hagan mucho caso y disfruten del fin de semana y de sus vacaciones. Seguimos teniendo Estado de Bienestar ¿no?


domingo, 5 de agosto de 2012

Alertas

6 comentarios:

Ante los cambios legislativos y fiscales, los aumentos de precios en bienes básicos y la crisis (me niego a llamarlo recortes) creo que es bueno poner unos semáforos de que nos avisen cuando la situación es problemática y cuando hay que salir corriendo. Como siempre, acepto sugerencias.

Alertas amarillas

a)      Cuando los impuestos suben de manera que aumenta el fraude enormemente (y baja la recaudación).
b)      Cuando se pretende cobrar por servicios, se presten o no, especialmente a colectivos indefensos, como la propuesta de cobrar hasta 3€ por día que lleven el tupper los niños al colegio.
c)      Cuando los políticos están mal preparados en su mayor parte. La corrupción existe pero no es alarmante.
d)      Cuando empiezan a surgir partidos de corte populista y demagógico que vuelcan en ciertos colectivos las culpas de la crisis.
e)      Cuando la mayoría gana menos dinero y vive peor.
f)        Cuando tienes que consumir tus ahorros.
g)      Cuando aumenta notablemente la delincuencia.
h)      Cuando la gente se jubila a los 67 años o más.
i)        Cuando la justicia es lenta.

Alertas rojas

a)      Cuando los impuestos son tan altos que defraudar es casi una obligación para la supervivencia. Se organizan economías paralelas basadas en el trueque y la autoproducción.
b)      Cuando los niños están desnutridos o mal alimentados. Se empiezan a dar casos de petición o robo de comida entre alumnos.
c)      Cuando los políticos son analfabetos funcionales y nunca han ejercido trabajo alguno fuera de la política. La corrupción y el robo es lo normal.
d)      Cuando se suspenden derechos constitucionales “por nuestra seguridad”.
e)      Cuando la mayoría no tiene nada que perder.
f)        Cuando te confiscan tus ahorros.
g)      Cuando no se lucha contra la delincuencia ni se castiga.
h)      Cuando la gente empieza a morir de vieja en sus puestos de trabajo.
i)        Cuando la inseguridad jurídica bloquea el país.

La Alerta Amarilla genera cabreo, pero la Alerta Roja es lo que a día de hoy no tengo claro qué es lo que originaría. Sólo sé que no nos va a gustar.