domingo, 25 de marzo de 2012

Diferencias

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¿Se acuerdan ustedes de que el año pasado no gobernaba Rajoy? ¿Se acuerdan ustedes de algo relevante en materia de política interior el año pasado, aparte de las elecciones? Yo no. He consultado la hemeroteca y lo único que he visto son promesas vagas de planes de reforma que nunca siquiera se plantearon hacer los entonces miembros del gobierno de ZP y recordando algo que escribí hace dos años en este mismo blog, he comprendido dónde están las diferencias entre gobiernos.

Con ZP era constante su presencia en los medios de comunicación para anunciar naderías, brindis al sol, para decir lo que algunos querían escuchar y lo que era importante para muy pocos. La expresión “medidas cosméticas” era constante. Que parezca que estamos allí haciendo muchas cosas, pero que sólo lo parezca. Demos el soma  a los Deltas y  Epsilones que gobernamos para que sigan amodorrados.

Llegó Rajoy como era de esperar, con ese carácter gallego que es muy malo para el cachondeo y caer bien, pero muy bueno para hacer las cosas calladamente y se puso a gobernar. En esta ocasión como gobernado los sentimientos son muy diferentes. No veo la jeta del Presidente a todas horas, pero sí siento los decretos de gobierno. Evidentemente me fastidia la subida de impuestos como a todos y mis blasfemias se escucharon desde el otro lado del Océano, pero luego se ha hecho una reforma laboral, una del sector bancario, otra de transparencia, plan de cancelación de deudas municipales y semana tras semana sale del Consejo de Ministros una medida que puede gustar más o menos pero va encaminada a resolver algún problema. Tengo la sensación de que el Gobierno gobierna.

Ya no salen ministras de cuota soltando “zapateradas” sino ministros grises de los que ignoro su cara pero con Decretos – Ley que sirven para algo, esté de acuerdo con ellos o no. El único ministro que me hace desconfiar es el más “rojillo” Gallardón. Ese ha prometido mucho y veremos si lo cumple o no; por eso desconfío.

Como saben, yo no voté a Rajoy en esta ocasión pero es posible que de seguir así cambie mi intención de voto para 2015.


sábado, 10 de marzo de 2012

Carne de manifa

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Les voy a confesar algo. He ido a dos manifestaciones en mi vida y en los dos casos he terminado arrepintiéndome y sintiéndome tremendamente imbécil.

La primera fue la manifestación del 12M en Madrid allá por el 2004. Íbamos en estado de shock por los atentados del 11-M a dos días de las elecciones. Nadie sabía realmente para qué iba a la Castellana a unirse a miles de personas pero sí sabía porqué. La gente a mi alrededor estaba silenciosa y nadie reclamaba nada porque no había nada que reclamar. A lo lejos se fue abriendo paso un cántico que se fue contagiando por toda la muchedumbre “¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?” mientras yo pensaba si realmente era relevante quién había sido. ¡Caray que si era relevante! Nos costó la broma 8 años de ZP que tardaremos al menos otros ocho en reparar si es que se consigue. Y yo estaba allí haciéndole el caldo gordo a quien supo canalizar esa muchedumbre en su beneficio. ¡Kutusov, eres imbécil!

Al año siguiente y viendo el cariz que adoptaban las cosas me fui a la manifestación de Junio a favor de la familia. Realmente fui a esa manifestación por fastidiar al gobierno y a ZP aunque el lema tampoco me resultaba ajeno sino más bien simpático. Pero al cabo de media hora de estar en esa multitud me di cuenta de que me habían puesto en la mano una bandera de España que varias personas repartían, y cada poco tiempo pasaba un grupo guiado por algún religioso gritando consignas en contra del matrimonio homosexual y en contra de los gays en general. Resulta que al poco tiempo uno de mis más queridos amigos se casó con su novio al igual que posteriormente más amigos míos gays se casaron. Y cada vez que estoy con ellos no puedo evitar pensar en que fui a esa manifestación en la que se gritaba contra ellos y que ¡Kutusov, eres imbécil!

Para dentro de unas semanas se ha convocado una huelga general y se volverán a formar manifestaciones, piquetes, etc. Leo en Internet muchas opiniones a favor de hacer huelga y protestar contra la reforma laboral pero no a favor de los sindicatos que según dicen no les representan. Es una opinión muy respetable e inteligente; defender lo que uno cree sin intermediarios, pero les voy a avisar de lo que pasará. Todos los que vayan a manifestaciones organizadas por los sindicatos estarán apoyando de hecho al sindicato y a cualquier mensaje que quieran dar. Si deciden que el mensaje es a favor de la república, todos se convertirán en republicanos por obra y gracia de los medios de comunicación. Si deciden que el mensaje de la manifa es a favor de la intervención en Siria o de la invasión de Andorra, todos los que allí estén lo apoyarán quieran o no, porque lo realmente importante es que las masas son una herramienta amorfa y estúpida que es manejada por muy pocos para sus fines.

Ese día se manipulará el mensaje, el sentido de las cosas, las cifras de asistentes, al apoyo a la huelga, la verdad en cualquiera de sus facetas y todos los que vayan a manifestarse serán un número, serán manipulados, serán un arma mentirosa en manos de alguien.

Serán carne de manifa. 


sábado, 3 de marzo de 2012

La frase

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Hay una frase que utilizaba mucho al igual que todos los españoles la usan mucho a diario. Es más, la dicen constantemente y yo no era consciente de ello hasta que un día un amigo argentino me explicaba su peripecia en una comisaría para tramitar unos papeles para su nacionalización. Después de soportar ciertas preguntas y observaciones humillantes y prepotentes por parte del comisario y mi amigo afearle la conducta y exponerle lo que la Ley española dice, el funcionario le soltó la frasecita de marras.
Y mi amigo que es muy culto, muy instruido y sobre todo muy inteligente me hizo ver lo que la frase realmente significa.

Significa chulería y que no te vas a mover de una posición aunque sepas que es injusta o equivocada. El equivalente castizo de “lo tomas o lo dejas”.

Significa dejadez y falta de interés. La habrán escuchado por ejemplo al ir a una tienda y preguntar por algo que necesitan y el empleado no quiere molestarse en buscarlo.

Pero sobre todo significa resignación. La decimos cuando no queremos seguir luchando aunque sea en esas pequeñas peleas diarias en las que hay que hacer valer tus derechos y las obligaciones propias y de los demás. La soltamos en vez de las oraciones y letanías que nuestras abuelas soltaban ante lo que consideraban inevitable “Ay Señor, hágase tu voluntad” en vez de plantearse si la razón o la ley está de tu lado, o si el esfuerzo te puede sacar de esa situación.

Por todo ello desde entonces procuro no usarla jamás y me fastidia extraordinariamente escucharla porque es volver a la peor España de siglos, la del Buscón, la del hidalgo empobrecido que no comía por llevar la capa lustrosa y remendada que “pareciera que carne a diario comía”, la del inflexible con el débil y la del servil con el fuerte.

Es una combinación letal de cuatro palabras y diez letras que espero que a partir de hoy cuando la escuchen o la digan, reflexionen sobre su significado.

Es lo que hay