Eran los tiempos en los que bastaba con desear algo, agitar la varita mágica y tenerlo inmediatamente. Todo iba muy deprisa. Comprobar que la varita mágica funcionaba aceleró las cosas. ¿Cómo reacciona el ser humano cuando le das la posibilidad de tenerlo todo sin esfuerzo? ¿Con templanza y sabiduría o con avidez y codicia? Me temo que esto último. Y como toda magia poderosa tenerlo todo tenía un precio.
Se quebró la varita, o mejor dicho, vino el FBI, nos quitó la varita de las manos y nos la rompió en las narices. Desapareció Megaupload y la inmediatez de tener juegos, películas y series a las pocas horas de su estreno, en el idioma que quisieras y subtitulado como gustases.
Ya me lo había dicho la Sra. Kutusova , tan sabia como siempre, después de comprar un año de suscripción a Megaupload; Too good to be true, demasiado bueno para ser verdad y desde luego para durar. Y yo pensaba que algo cruje en el esquema cuando se paga por algo gratis ¿no? ¿es gratis o no es gratis? Bueno, es menos gratis si pagas pero obtienes la inmediatez absoluta.
Debí olerme que algo pasaría cuando desapareció una página donde estaban todos los juegos de la Nintendo DS de la que bajé muchos juegos que me pedían mis hijos. ¿Así que las páginas que sirven enlaces pueden ser destruidas? Pues vaya. ¿Qué hago ahora con los cartuchos, ejem, de programación, ejem ejem, que tienen mis hijos en sus consolas?
En cuanto a los libros, tenemos la gran suerte de ser un país en el que se lee poco, así que las páginas de donde obtenemos, ejem ejem, copias de seguridad de los libros en formato electrónico para nuestros ebooks, no llaman demasiado la atención. El día en el que las fiestas sustituyan la música de Lady Gaga por libros de Ortega y Gasset empezaremos a tener problemas con ello.
Ahora lo de las películas. Por el momento nos sigue quedando la mula. No es tan inmediato, pero ha dado un buen servicio durante años. Se deja el PC encendido todo el día y el próximo fin de semana tienes lo que buscabas calentito esperándote. No les quiero asustar, pero un amigo mío residente en Alemania nos contó una interesante historia. Cuando llegó allí a vivir hace tres años, se puso una línea ADSL en casa y se puso a bajar unas pelis y música como hacía en España. A las pocas semanas se presentó en su casa un Inspector que le comunicó que por los registros de su conexión había bajado material pirata por P2P y que tenía dos opciones; pagar unos 300€ de derechos o algo similar o afrontar un juicio civil en el que lo mínimo que le iban a meter son 3000€ y problemas con la Ley. Ni que decir tiene que pagó la multa y supongo que desinstaló la mula. Pudiera ser que eso pase aquí algún día, así que aprovechen mientras puedan.
Y un par de pensamientos económicos de esos que me gustan a mí.
Pensamiento uno; siempre que hay una necesidad o una demanda alguien viene a cubrirla y las leyes de la oferta y la demanda funcionan de vicio en estos bienes que no son de primera necesidad. O sea, que si no hay Megaupload, otra cosa vendrá y si no viene pero la gente sigue sin ir al cine o sin comprar discos, tendrán que bajar el precio.
Pensamiento dos. Lo fácil genera caos y las dificultades obligan a la planificación y a la larga a la excelencia. Cuando no pude bajar todos los juegos que mis hijos demandaban hubo que priorizar y racionalizar las decisiones. Cuando cerraron las descargas activé el P2P y planifiqué lo que quería ver la semana siguiente. O sea que la facilidad extrema y los recursos ilimitados llevan al derroche y a la ineficiencia.
Quedarnos sin varita mágica a lo mejor no es tan malo.



