domingo, 1 de abril de 2012

Nuestro pequeño mundo


Qué semana tan reveladora. Unas elecciones en Andalucía (y Asturias) y una huelga general, todo con su carga de demagogia, mentiras y resultados. Lo que es y lo que parece. Si tuviese que resumirlo en dos líneas diría que en Andalucía nadie esperaba que el PSOE saliese vivo de la contienda y salió y por otro lado que la huelga general fue un éxito o un fracaso según quién lo cuenta, casi siempre interesadamente.

Una frase que siempre escucho en un porcentaje enorme de gente con la que me relaciono es “pues no conozco a nadie que vaya a hacer huelga” o “pues nadie de los que conozco va a votar al partido X” y claro, luego vienen las sorpresas.

Lo cierto es que el mundo donde nos desenvolvemos es muy limitado en cuanto a número de personas tratadas con la suficiente relación como para conocer sus ideas políticas y a quién van a votar, por lo que como muestra estadística es muy pobre. Además la gente tiende a relacionarse en agrupaciones sociales homogéneas de las que adoptan ideas e imitan comportamientos. Quiero decir con esto que siempre que pensamos en las frases del tipo “todo el mundo” realmente queremos decir “en nuestro pequeño mundo…” Es como ir a hacer una encuesta electoral a la calle Ferraz o a la Calle Génova exclusivamente; es una muestra sesgada.

En cuanto a la huelga, efectivamente no conozco a nadie que haya hecho huelga en mi entorno, por lo que podría pensar que los periódicos mienten al hablar de ciertos lugares, pero resulta que en Twitter me relaciono con gente muy diferente y de lugares de los que normalmente no tendría noticias de primera mano. Mi pequeño mundo se amplía y se diversifica un poco. En mi pequeño mundo 2.0 conozco sindicalistas, profesores, abogados, parados, amas de casa, estudiantes y perfiles anónimos de todas las regiones de España a los que no les importa compartir sus ideas y que de otra manera jamás me llegarían. Cuando contrasto la información que me dan resulta que en el País Vasco el seguimiento de la huelga es muy superior que en Madrid, que en la Administración pública el seguimiento existe, que en algunas empresas privadas de ciertos sectores el seguimiento es muy elevado, que los transportes funcionan donde dicen que no funcionan y que mi idea de que “nadie hace huelga” empieza a flaquear.
Otra cosa es la medición que dan unos y otros, exagerada y deformada hasta lo grotesco, pero de eso ya hablé anteriormente en otro post.

Es decir, amplíen horizontes, relaciónense con gente diferente y sobre todo lean prensa extranjera porque el mundo es muy grande y nuestro pequeño mundo es muy pequeño como para empequeñecerlo más. Y si bien el resultado de las cosas no va a cambiar por ello, nos pillará más preparados para aceptar la realidad de las cosas. Sin sorpresas.






Nota. Para este post me he inspirado en un grupo de hace 40 años que tenían mis hermanos en disco y que por cierto me encantaba, y en todas esas personas de Twitter que me abren los horizontes. Como son muchos, se lo agradezco a todos y si quieren saber quienes son, pueden consultarlos en este link.

2 comentarios:

Carolus dijo...

Así es Sr. Kutusov, la verdad viene adulterada y adobada por según que manos ha pasado. Ninguna fuente de información es fiable, es todo un arte discernir cuánto hay de verdad y cuánto de información interesada en todo lo que nos cuentan, ya sea en un mercado del barrio o en los medios de comunicación, incluido Internet.

Saludos

Carolus
http://www.elartedelaestrategia.com/

PD. Me ha gustado escuchar el vídeo, hacía muchos años que no lo oía.

Rufus P. Fairfax dijo...

Respecto al seguimiento de la huelga, en mi lugar de trabajo (empresa de servicios, 16 empleados), sí hubo uno que hizo huelga. Por cierto: por circunstancias que no voy a revelar, diré que era alguien que no tenía nada que perder. Lo cual me lleva a eso tan comentado de que muchos no tienen libertad para hacer huelga porque no pueden permitirse perder los ingresos de un día de trabajo o (¡horror!) se arriesgan a ser despedidos en la siguiente tanda.

Yo diría que una huelga es, en cierto modo, una apuesta, así que algo tiene que arriesgar el huelguista, ya que el empresario, desde luego, pierde algo aunque el asunto ni le vaya ni le venga. Si el potencial huelguista no se arriesga, será que tampoco le compensa tanto un beneficio que tampoco es seguro. En un ámbito más amplio, en mi zona de trabajo (un polígono comercial de los alrededores de Madrid), la ocupación de las plazas de aparcamiento era similar a un día normal, pero no puedo decir más.

En unos comentarios a la noticia de la detención de Willy Toledo no pude dejar de indicar: "¿Por qué tengo que creer a Willy Toledo en lugar de al dueño del bar? ¿Por qué tengo que creer al dueño del bar en lugar de al Willy Toledo?". Sin embargo, todo el mundo opina sobre lo que podría ser si sus propias ideas fueran ciertas. Ante la duda, sólo queda abstenerse de pontificar sobre aquello en lo que nuestra información es insuficiente, pero no callar nunca lo que hemos visto, para que todos tengan la mayor cantidad de elementos de juicio.