sábado, 7 de abril de 2012

Montoro


Era el año 1995 y yo estudiaba un Master en Asesoría Fiscal. Mi profesora de ITP y AJD (Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados) Pilar Valiente Calvo (que posteriormente sería Presidenta de la CNMV) nos anunció que el responsable de asuntos económicos y en concreto de la política fiscal del Partido Popular, un tal Montoro, daría una charla en el salón de actos un Viernes. Por aquel entonces yo iba a las clases del Master a las cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche, pero como entraba a trabajar a las nueve en una nave industrial a descargar camiones, me dejaban irme a las ocho y media.

El caso es que el Viernes a las ocho comenzó la charla de Cristóbal Montoro a unos 50 alumnos que asistimos. Empezó por hablar de la  crisis que entonces había en España, muy parecida a la de hoy pero a escala mucho menor y basada en la corrupción más que en el despilfarro. Y nos contó de una forma muy didáctica y clara el funcionamiento de la curva de Laffer y que de llegar al gobierno harían una reducción de impuestos que junto a un adelgazamiento de la Administración Pública estimularía la economía y el crecimiento. Lo contaba con tal claridad e irradiaba tal convicción hacia los economistas que le escuchábamos, que cuando me fui a dar cuenta eran las 9 y media y llegué tarde al trabajo con la consiguiente bronca y recuperación de horas. Pero mereció la pena porque ese día aprendí Economía de verdad, con mayúsculas.

Al año siguiente ganó el PP las elecciones y  Montoro se convirtió en el Secretario de Estado de Economía como número dos de Rodrigo Rato y Ministro de Hacienda de facto ya que hasta el año 2000 no sería nombrado oficialmente como tal.
Al cabo de dos o tres años, lo que nos contó ese hombre pequeño y algo tímido de cómo estimular la economía, se había hecho realidad. Era un hecho objetivo que se habían reducido los impuestos y había aumentado la recaudación fiscal. La economía despegaba, el paro descendía, España iba bien…

Les confieso mi admiración por Cristóbal Montoro. Le admiro porque sabe mucho de economía y fiscalidad pero sobre todo porque no es un político. Su sitio está arreglando problemas detrás de alguien al que le partan la cara (como Rato en su día). No está para prometer en mítines sino para resolver de forma callada. Cuando le veo intervenir en el Parlamento o en un mitin, sufro por él porque está claro que no le gusta nada hacerlo y no es lo suyo.

Volvió a gobernar el PSOE y la volvió a liar parda. Tan parda la lió que a los siete años  volvió a ganar el PP por mayoría absoluta. Y como era de esperar con Rodrigo Rato en otros menesteres, pusieron a Montoro como cabeza pensante de la economía del país. Pero para sorpresa de todos, lo primero que hace es subir los impuestos directos. Millones de votantes del PP se quedan en estado de shock y miles de no votantes  con cara de haba ¿Cómo es posible? Tres meses de insultos al gobierno, que si son unos traidores, mentirosos, etc.…hasta que el otro día se publican los Presupuestos Generales del Estado (esos que el anterior gobierno no tuvo el valor ni el decoro de elaborar).

El tema de los PGE da para muchos artículos y mucho que hablar, pero lo interesante es lo que defendió Montoro en el Parlamento. Los presupuestos se han elaborado con un propósito casi único; pagar la deuda. Todo lo que se recorta  no es para reducir el paro, ni para acabar con la Administración, ni para reducir servicios y fastidiar a la población. Son para resolver el problema primigenio de la crisis en la que nos movemos: La deuda soberana. Sin este problema resuelto nos acercamos cada día más al tercer mundo y a la argentinización. La deuda creciente e inasumible lleva a dos caminos; la intervención a la griega y el final de nuestra independencia como país, o un cambio radical de política como un golpe de estado o el impago voluntario de la deuda, lo cual nos argentinizaría definitivamente y nos expulsaría del primer mundo durante décadas. Eso es lo que Montoro se ha encontrado y eso es lo que trata de resolver.

No me malinterpreten; no estoy haciendo una defensa encendida de la política del PP, partido al que por cierto no voté en las últimas elecciones, sino que trato de transmitir lo que creo que se mueve en el fondo de las cosas. Si ustedes quieren creer que el Estado puede seguir acumulando deudas para pagar servicios y gastos que unas veces son directamente absurdos y otras un lujo impagable, pues créanlo, pero dentro de no mucho tiempo estallará el tema y desearán no estar en el país para sufrirlo. Yo prefiero creer que por una vez estamos en las manos competentes de un hombre que ya demostró que nos puede sacar del hoyo. Aunque esta vez la terapia sea dolorosa.
 

9 comentarios:

Carolus dijo...

Ojalá tenga razón, Sr. Kutusov. Pero a mi entender, el problema le desborda, pues el "roto" descomunal está en la Autonomías, y ahí el Sr. Montoro tiene poco que hacer.

O se pone orden en las autonomías (y eso es cosa del Presidente del Gobierno, o de todo el Congreso) o qué quiere que le cuente que usted no sepa...

En fin, que viendo como anda el patio, pitan bastos.

Saludos

Carolus

George Orwell dijo...

Suscribo 100% el comentario de Carolus.

Zorrete Robert dijo...

Sí, si no se corta el dispendio y la mala estructura del Estado, con mucho sacrificio saldremos de esta y volveremos a caer pronto en las mismas. El cáncer de pulmón so se puede tratar con codeina.
Saluditos.

Kutusov dijo...

Estoy de acuerdo con ustedes, pero estoy convencido de que el tema autonómico se tratará en una segunda pasada. ¿Realmente creen que se podía tocar TODO en tres meses? No sin ser acusados de revolucionarios o golpistas. Yo analizaría dentro de un año a ver qué han hecho las autonomías del PP y si han reducido o no el gasto.

Muchas gracias por sus comentarios.

Anónimo dijo...

Reducir deuda... ¿pero para ello no habría que reducir el gasto?

y Don Kutussov hay una frase suya
"¿Realmente creen que se podía tocar TODO en tres meses? No sin ser acusados de revolucionarios o golpistas"

El problema es que tal como estamos que mas dá que te acusen de revolucionario o golpista.

Hagas lo que hagas te van a cusar de ello.

Pues por lo menos hazlo bien, haz lo que tienes que hacer.

Y no seas imbecil y mete mano en TVE desde el primer día y atornilla a los grupos de T5 y A3 sugiriendo que como se pasen de listos:
-autorizas publicidad en las teles públicas
-les quitas la concesión...

Un saludo
El Pasmao ...

Alex dijo...

En la segunda legislatura (2000) el PP hizo algo que me cuesta bastante perdonar: mintieron recurrentemente negando el timo piramidal en el que se había convertido el negocio inmobiliario. Fueron negacionistas de la burbuja inmobiliaria y como consecuencia responsables en buena medida de la situación actual. Luego llegó el PSOE y agravó todavía más la situación (son también responsables).

España tiene una crisis de deuda, pero no sólo deuda pública (achacable al desgobierno del PSOE) sino también un endeudamiento privado galopante (burbuja inmobiliaria). Nuestra crisis de deuda es al cuadrado, están relacionadas entre ellas y nos sitúan en una posición de gran debilidad.

Se podían haber hecho muchas cosas, entre ellas lo más básico: no mentir (era tán difícil?). No sólo mintieron sino que además animaban recurrentemente a la gente a meterse en la boca del lobo. Me parece indecente e imperdonable.

Dicho esto y habiendome desahogado un poco, estoy de acuerdo en que en una segunda fase (ahora no es el momento) es imprescindible abordar los temas relacionados con la crisis institucional: un modelo de estado más eficiente, racional y con el establecimiento de techos competenciales (lo actual es insostenible, inestable, sujeto al capricho del nacionalista de turno y no obedece al interés general), reforma de la Ley Electoral para hacerla más justa y sobre todo más vinculada a favorecer el interés general en relación al interés partidista), independencia judicial real, eliminación de duplicidades, etc.

Espero que haya agallas para meter mano a esto porque, aunque sea en una seguda fase, es el momento en esta legislatura.

Un saludo.

Carmen dijo...

Buenas tardes. Yo no conozco a Montoro, aunque no tengo dudas sobre su rigor. Ni tampoco sobre la capacidad del Ministro de Guindos.

Hay un factor, el tiempo, que es lo único que me hace entender un poco algunas de las medidas que han tomado. La subida de impuestos es ni más ni menos una cuestión de urgencia, a la que someten ideologías y recetas, las que sean. Y la reforma del Estado, en profundidad, no es algo que se pueda hacer de un día para otro. Pero en mi opinión, habría que haber recortado muchísimo más, de manera más drástica y contundente. El gasto público no genera crecimiento, eso es una mentira. No se ha hecho, y lo acabaremos pagando en impuestos y/o inestabilidad social.

Mi "pero" a su artículo es que no estamos en 1996. La dimensión que ha tomado el Estado y los intereses cruzados de los partidos, me hacen desconfiar de que verdaderamente se aborde una reforma en profundidad de las Administraciones Públicas, que es en mi opinión los únicos culpables de la situación en la que nos encontramos. El Estado debería regular cuatro cosas, cinco como mucho, y retirarse de todo lo demás. Tal vez sea demasiado tarde para la reforma, y tal vez sea una utopía pensar que, verdaderamente, el estado nos va a dejar vivir en paz.

Gracias de todos modos por su opinión y por el optimismo que provoca.

Anónimo dijo...

Montoro es ese que dice que de renunciar a la independencia de las autonomías y a los privilegios de los fueros ni hablar, ¿no?

La huída hacia adelante como estrategia... lo último que queremos es políticos en el paro, hombre por favor.

Anónimo dijo...

Os estan engañando, la deuda importante realmente es la privada y el agujero de los bancos. La deuda privada es el triple de la pública, la cual crecerá a medida que haya más parados (gastos), menos actividad económica (ingresos) y más dinero a los bancos para que no se hundan (gastos).
jose luis