Les confesaré algo. No me gustan los carnavales. En general los festejos populares no me gustan, no me divierten y me agobian. He cumplido mi deber de llevar a mis hijos a desfiles de carnaval, cabalgatas, ferias, circos y festejos porque privarles de eso sería una falla en su educación, pero ya ha pasado.
Como siempre pasa, las cosas pierden su sentido y el carnaval no es excepción. Supongo que tendría mucha importancia cuando las buenas gentes del pueblo tenían una oportunidad de desquitarse por adelantado de los 40 días de la Cuaresma y la Semana Santa , obligados al ayuno y la abstinencia (Tardé algo así como 30 años en entender qué era la abstinencia. Hasta entonces creí que era una expresión redundante eso de la carne), pero ustedes me dirán quien en este mundo y en este país tan católico cumple con los preceptos de la Cuaresma. Ni Dios, con perdón. Así que una fiesta pobretona y deprimente se ha perpetuado durante siglos.
Carnaval es el tiempo de romper las reglas, dicen, y por eso la gente se disfraza y se suelta la melena. ¿No será que el que se viste de mujer le mola el tema? ¡Hombre de Dios! No tiene que esperar al Carnaval. Tiene el resto del año, incluído el día del Orgullo Gay para hacerlo. ¿Qué quiere “desparramar” como nunca? ¿Acaso no lo hace todos los fines de semana? ¿No? Será porque no quiere.
Siguiente punto. La vergüenza ajena que me da todo esto. Me gusta decir que yo me eduqué en la postguerra (la de Vietnam) y por eso muchas cosas me dan corte, y el Carnaval es una de ellas. Gente disfrazada en grandes cantidades.. malo, malo… ¡Mamá, tengo miedo! ¡No dejes que se me acerque ese tío con aspecto de drogata y peluca rubia! Profesores en los colegios haciendo el paripé, tontunas en el telediario, chirigotas de Cadiz… todo de vergüenza.

8 comentarios:
Pues yo decía algo como tú en cuanto a que no me gustan las fiestas populares (y no me gustan), pero hace muchos años fui a los Carnavales de Tenerife y me parecieron muy divertidos. Será porque ellos lo cuidan al ser propio, y la gentuza desiste de ir porque tiene que coger un avión, pero encontré muy buen ambiente.
Buenas Iku:
Estoy muy de acuerdo en todo.
Primero, desde pequeñita la fiesta de Carnaval para mí era un tremendo engorro: en el colegio tenías que hacerte un disfraz, sí o sí, para ese día. Disfraz que, como siempre, acababa haciendo mi madre (pobrecilla) y que yo vestía con cara de asco durante todo el día: ridícula era la palabra que mejor describía a mi persona, pero... se debía hacer. Ya, con lo años y afortunadamente, fui dejando esa costumbre de lado y ahora estoy la mar de feliz sin tener que hacer el paripé con la peluca, látigo, pistola o complemento correcto para la ocasión. :-)
Por otra parte, el festejo en sí ya no tiene razón de ser porque con los tiempos que corren cada uno puede hacer lo que quiera, cuando quiera y, mientras tu sentido del ridículo te lo permita, eres libre de lucir cualquier modelito: como mucho te harás famoso en twitter o en muro ajeno de facebook durante unas horas.
Recuerdo un Viernes Santo de hace unos años que tuvimos bastantes mesas reservadas. Dió la casualidad que nadie, NADIE, comió pescado ese día. A la hora de los postres, unos comensales me preguntaron si no teníamos buñuelos. Les contesté que no y se me tiraron encima: que si la época, que si las tradiciones, etc. Cuando ya pararon les contesté: "Sí, sí, las tradiciones son muy importantes pero ¿ven el resto de mesas? Hoy es Viernes Santo y nadie en todo el restaurante ha comido pescado. Así que las tradiciones cuentan sólo para algunos" Se quedaron con la boca abierta y yo con una sonrisa angelical en mi carita. Es curioso porque es una de las pocas tradiciones que mantengo de mi padre: el día de Viernes Santo yo no como carne. ¿Por qué? No por tradición, si no porque me acuerdo de él y sé que estará sonriendo allá donde esté.
Así que, quien quiera correr en tanga roja o quien quiera mostrar su rostro sin necesidad de máscara que lo haga: mientras no se falte el respeto a nadie y menos a uno mismo...sean ustedes felices haciendo lo que mejor les convenga.
Un gran saludo y veo que el tema te ha dado para algo más que un tuit. ;-)
A mi tampoco me gustan los eventos de y para las masas, pero son necesarios para que una sociedad funcione y no explote. Hace años le decían totems y tabúes: adorar y prohibir.
Antes me pasaba como a Usted. Ahora disfruto observando cómo la gente se quita su verdadera careta al ponerse una careta de cartón. Hay que aprovechar estos shows para aprender cómo es la gente en realidad.
Saludos
Carolus
PD. En el culto todo debe ser gratuito para el pueblo, no se debe privar a los pobres de aquello que los consuela en su pobreza sólo por ser pobres. Napoleón
Yo tb soy de la generación del babyboom y de los que no se ha disfrazado en la vida ni piensa hacerlo. Pero si que veo positivo que los niños de hoy en día se disfracen como cinco o seis veces al año, preparen funciones en el colegio donde todos salen a bailar,canten, reciten poemas, y el motivo es porque creo que es una forma de perder el miedo a hacer el ridículo, algo muy arragaido en nuestra generación y anteriores.
Tampoco a mí me gusta ningún festejo popular. Primero, porque no me ha preguntado nadie si celebrándolos me molestan o no. Segundo, porque con estas bromas cortan el tráfico y tengo que o esperar haciendo cola o dar una vuelta que ni te cuento. Tercero, porque de algún lado sale el dinerito municipal para las cabalgatas y demás festejos.
Nunca me han gustado los disfraces. Sólo en las películas, cuando alguien se hace pasar por otro o debe pasar inadvertido. Creo que el que necesita disfrazarse de algo es que algo tiene de sí mismo que no le acaba de gustar. Es sólo una opinión.
Y especialmente detesto a tíos disfrazados de tías. La mayoría se creen graciosos, pero a mí me producen cierta repugnancia, lo siento.
En las fiestas mayores de los pueblos, música a tres mil decibelios y tú sin poder dormir hasta las tres de la mañana. Hay que entender, sin embargo, que mucha gente se divierte sólo con esos eventos, muy de vez en cuando, o de lo contrario su vida es aburrida de solemnidad.
No eres el unico. http://www.ojosdepapel.com/Blogs/JuanAntonioGonzalezFuentes/Blog/Odio-el-carnaval
Pero qué mala es la desinformación, por dios. Conozca usted la cultura del carnaval de Cádiz, por dentro, y luego opine. Es lícito que no le guste esta fiesta, pero no se puede opinar tan libremente de lo que no se sabe.
Querido Anónimo del 5 de Marzo.
¡Por supuesto que puedo opinar libremente de lo que sé y de lo que no sé! Y sigo opinando de los carnavales de Cádiz que conozco como cualquier otra persona que los ha visto 20 veces que me da vergüenza ajena. Y me temo que si conociera la fiesta por dentro me iba a dar muchísima más vergüenza ajena aún. Lo siento.
Pero usted siga disfrutando del Carnaval. Esa suerte tiene.
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