Llevo semanas esperando a que suceda algo con el Euro, con Europa, con la economía… y cuando parece que el final se acerca como una catarsis en la que todos los modelos se van a quebrar, el Euro va a saltar por los aires, los países van a caer en la anarquía o a encontrar el camino de la salvación y la solución a todos los problemas está a nuestra mano, resulta que no pasa nada; pero nada de nada. La noticia más impactante es que las decisiones en Europa no serán tomadas por unanimidad e Inglaterra pasa del tema como siempre. Muy al estilo de Bruselas, se dan tres meses para montar algún tipo de reglamento para lo que se nombrará una comisión, etc, etc…
Pero Kutusov ¿En qué estabas pensando? ¿De verdad creías como en la película “2001: una odisea en el espacio” que algo maravilloso estaba a punto de suceder? Menudo ingenuo que soy. Unas horas de reflexión han servido para atisbar lo que está pasando y lo que puede pasar, y no; nada maravilloso está a punto de suceder sino todo lo contrario. Para que me entiendan mejor intentaré resumir la situación.
Estamos inmersos desde hace al menos un año en lo que ha pasado de ser la crisis ninja (que afectó principalmente a EEUU) a la
crisis de deuda soberana en Europa. Consiste en que los países han gastado más dinero que los ingresos de los que disponían, de tal forma que para hacer frente a sus obligaciones y pagar su deuda con los intereses correspondientes, emiten más deuda, que al cabo del tiempo es más difícil de colocar y por tanto
deben ofrecer más interés para ello. Este mecanismo es una espiral diabólica en la que la deuda crece sin parar y no hay gobierno que se atreva a recortar un gasto sino todo lo contrario, alimentando el déficit. Pero como todo círculo vicioso, éste también tiene un límite que lo marca la falta de compradores de los títulos de deuda. Aunque Grecia ofrezca un 20% anual de interés por sus títulos nadie los compra porque ya nadie se fía de que puedan devolver ni siquiera el principal. La crisis pasa a ser de confianza y los países que entran en esta situación tienen que ser rescatados para que puedan hacer frente a sus gastos corrientes.
Lo normal sería que un país como Grecia que ha estafado a sus socios europeos, se fuese a la bancarrota, fuese expulsado del Euro y solucionase sus problemas como buenamente pudiera, toda vez que
la Europa de los 27 les ha inyectado miles de millones de euros que han sido sistemáticamente dilapidados pos los gobiernos griegos. Pero no. Hay muchos intereses en juego. Por ejemplo los
CDS o Credit Default Swaps . Por resumir, son unos productos financieros que bancos y grandes inversores financieros han vendido como una especie de seguro desregulado sobre la solvencia de la deuda de un país. Si Grecia decretase el impago, miles de millones de euros podrían ser reclamados a los bancos y entidades aseguradoras, que suelen coincidir con los propios compradores de la deuda. Bancos muy grandes de Europa, EEUU y Japón quebrarían sin remedio. Por eso se pidió a los bancos que hicieran una quita voluntaria del 50% sobre la deuda griega, para no desatar la contingencia que obligaría a pagar el CDS. O sea, que los países grandes han visto aterrados que el cáncer griego no se puede extirpar porque arrastraría al continente entero lastrado por su banca. Mucho menos un país de la dimensión de Italia o España. ¿Qué se puede hacer entonces?
Una solución por la que se ha optado es que el Banco Central Europeo (BCE) compre un poco de deuda de los países cuando su prima de riesgo suba mucho. Pero resulta que es ilegal según los propios estatutos del BCE por lo que se ha hecho la vista gorda cuando se trataba de controlar la situación de Italia y España. No es una solución buena. Tengan en cuenta que si el BCE compra deuda, está inyectando dinero en el sistema que él mismo crea. Quédense con el concepto crear dinero porque luego tendrá consecuencias.
Como la solución anterior no vale, los gobiernos le pidieron a los bancos que por favor hicieran el esfuerzo de comprar deuda, cosa que se hizo hasta que los bancos no tuvieron mucha más liquidez para prestar. De aquí el llamado estrangulamiento financiero por el que las empresas y los particulares no pueden obtener crédito de los bancos por la sencilla razón de que los bancos se lo han concedido a las administraciones públicas. Como solución ya ven que no es operativa, y si bien los estados han ganado algo de tiempo, lo han hecho a costa de frenar el crédito y por tanto la economía. “Our situation has not improved” que decía el padre de Indiana Jones.
La última solución brillante que se les ha ocurrido es digna de un niño de 8 años. Si los bancos compran la deuda y dejan de tener crédito, ¡Que el BCE abra el grifo del crédito sin restricciones! O sea, lo de siempre, darle a la máquina de imprimir billetes. Y eso se llama socializar pérdidas. Desde los tiempos del Imperio Español se ha hecho la misma jugada. Se devalúa la moneda por cantidad. Donde había una moneda de plata se sustituye por 3 de vellón. Donde teníamos 100€ ahora tendremos 200€ pero para adquirir los mismos bienes (
inflación). Esta solución es la que les gusta a los grandes inversores y bancos que no pierden nada, es más pueden seguir su negocio de pedir dinero al BCE al 1% y prestarlo al público al 5%. Mejor aún, en deuda al 7%. Los millones de funcionarios y pensionistas siguen cobrando sus sueldos pero devaluados manteniéndose tranquilos y la economía… ya veremos. El petróleo se compra en dólares y si el Euro baja su cotización como está pasando ya ¿podrá remontar la economía? Con la población empobreciéndose con el efecto inflacionista ¿podrá remotar la economía?¿Y mantenerse la paz social y los gobiernos?
Algo se mueve en Europa, pero muy lentamente. Tal vez esa sea la idea. Ir despacito para que no estalle ningún país ni el Euro, pero mientras tanto el problema de fondo no se resuelve y por lo tanto se acrecienta.
En el próximo post les contaré hacia dónde vamos en mi modesta opinión