Respecto al movimiento 15-M se me vienen las siguientes preguntas.
¿Tenían derecho a hacer las acampadas? SI
¿Les apoyé en sus demandas? En algunas y en caliente
¿Creo que tenían derecho a permanecer allí el día de reflexión? Sí, pese a las chorradas que dijo la Junta Electoral.
¿Le hacían el juego a los partidos de izquierda? Me parece que no. Había de todos los colores aunque tirando al rojizo.
¿Tienen derecho a continuar las acampadas sine die? Supongo que sí, mientras no interfieran en los derechos de los demás como los comerciantes de Sol o de otras plazas.
¿Tienen derecho las autoridades a exigirles que se vayan? Pues supongo que también, como garantes de los derechos de todos.
¿Pueden usar a los antidisturbios para desalojar las plazas? No se me ocurre otra forma, después de pedirlo por megafonía. Usar tanques como en China me parece algo exagerado. Les recuerdo que el Estado ejerce el monopolio de la violencia.
¿Ha servido de algo las cargas policiales y las decenas de heridos? Sí, para reanimar un movimiento que estaba comatoso. Cuando una causa languidece, no hay como avivarla con algunos mártires.
¿Qué causa es esa? No lo sé realmente. No hay peticiones concretas y articuladas puesto que no hay un liderazgo real y visible, aunque lo más parecido son las propuestas de la página de Democracia Real Ya. Por cierto, sólo coincido con los puntos 1 y 7 o sea, control de los cargos públicos y modificación de la Ley Electoral. El resto es una sopa de medidas antiliberales que han demostrado con creces que sirven para generar miseria y acabar las libertades. Demasiada prohibición, expropiación e impuestos nuevos en una sóla página.
Dicho todo esto y transcurridas dos semanas, empiezo a ver esto con algo más de claridad. Ver las imágenes de las cargas policiales con mujeres chillando ante tíos acorazados dando porrazos revuelve las conciencias y las tripas, pero los que se quedan saben que se quedan a recibir. Al ver las imágenes está claro el chantaje emocional que ejercen los manifestantes. “Me quedo para que me pegues. Tú quedas como una bruto represor y yo como una indefensa víctima, ergo tenemos razón y todos nos apoyarán”. Y ese pensamiento suele funcionar pero no aguanta un razonamiento de diez minutos. Cuando dejas de pensar con las tripas y lo haces con la cabeza ves que lo que demandan no es lo que te conviene, o lo que querrías, o es utópico o es imposible.
Así que sintiéndolo mucho por los que creen luchar por un mundo más justo seguiré buscando el cambio de la Ley Electoral y la separación de poderes por otros caminos.
Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones. Séneca


