El rey imprudente
Un joven rey que quería ayudar a los necesitados empezó a repartir entre ellos los dineros del Tesoro. Pero muchos consejeros corruptos se quedaban dos dracmas por cada uno que repartían. Además vinieron muchos necesitados de los reinos vecinos a quien también se socorría con lo que en poco tiempo el Tesoro se vació. Entonces el rey subió los impuestos de los ciudadanos y bajó la paga de sus consejeros con lo que perdió el favor y la simpatía de los unos y los otros.
Al poco tiempo tampoco pudo dar a los necesitados con lo que el pueblo hambriento se sublevó y condenó a su rey que en el cadalso decía - ¡Pero si todo lo hice por el bien de los necesitados!
Y un anciano consejero ya retirado le dijo - Si hubieses pensado en mejorar un poco a todos en vez de mejorar mucho a unos pocos a costa de todos, no te verías con el odio de la mayoría, por buenas que fueran tus intenciones.
Moraleja: De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.
Los dos empresarios
Dos empresarios emprendieron un negocio. El uno un supermercado y el otro un huerto solar con subvenciones del Tesoro. Y durante tres años el primero a duras penas mantenía su negocio y el segundo se jactaba de las grandes ganancias que obtenía.
Pero en esto al Tesoro se le terminó el dinero y dejó de dar subvenciones con lo que el negocio del huerto solar ahora daba pérdidas y el empresario se lamentaba amargamente.
El dueño del supermercado que seguía funcionando y le daba de comer a él y a su familia le dijo. –Necio, si hubieses confiado en tu trabajo en vez de confiar en un dinero regalado no te verías en este trance.
Moraleja: Los negocios que basan sus ganacias en las subvenciones son puros fuegos de artificio.
El votante
Un joven que encontró trabajo durante el gobierno de Aznar, se sintió ofendido por una guerra en la que no participamos y se sintió atraido por el candidato socialista, así que en las elecciones de 2004 votó al PSOE.
En el 2007 se quedó sin empleo y en el 2008 creyó al candidato socialista de nuevo cuando le dijo que no había crisis, pese a que todo indicaba que sí. Además el candidato le prometió dinero y que en poco tiempo habría pleno empleo. Así que el cuatro años menos joven volvió a votar al PSOE.
Pero tres años más tarde se vio que la crisis era larga y mucho más profunda, las subvenciones se suprimieron, y como se había dilapidado el Tesoro nacional, se recortaron las pensiones, los sueldos de los funcionarios y se prohibió fumar, que era el único consuelo que al votante le quedaba.
Cuando llegaron las elecciones de 2012 le preguntaron que a quién iba a votar y el joven respondió. – Al PSOE porque la culpa de mis males es de Aznar y su guerra, la economía repuntará y si me han prohibido fumar es por mi bien.
Moraleja: El que vota a necios o a malvados una vez puede ser por error. Dos veces puede ser por engaño, pero el que lo hace tres veces es porque es un necio o un malvado.


