Cuando era pequeño y veía la televisión (un globo, dos globos, tres globos) siempre tenía una leve sensación de culpa por lo que escuchaba decir a mis padres; que si no es bueno que los niños vean tanta televisión, que si la de cosas que ponen de uno y dos rombos , que si menuda educación que van a tener estos niños…. Cuando fui creciendo y seguí viendo la tele y vi como empezaba la tele matutina, las series subidas de tono, la desaparición de los rombos, la aparición de las cadenas autonómicas, A3, T5, etc…Y mi padre, que en gloria esté, me dijo una frase que jamás he olvidado y que tiene vigencia desde entonces. “Hijo, el nivel de mierda en la tele nunca para de subir. Cuando te crees que no puedes ver algo peor, te sorprenden con una basura mayor”. Como buen adolescente no le hice ni caso, pero conforme fui viendo más tele, más razón le di. Cuando vi a Sabrina en fin de año saliéndosele una teta (a lo Janet Jackson) fue un el pistoletazo de salida. Luego vinieron los destapes horteras de los 80, el chiscar los ojos delante del canal plus la noche del Viernes en los 90, hasta llegar al porno soft y hard en los dosmiles. Creía que habíamos tocado techo cuando vi porno en la tele, pero hay cosas peores que el porno. Cuando pusieron Gran Hermano en la tele por primera vez lo vimos con curiosidad y hasta nos hizo gracia, pero cuando se convirtió en un desfile de patibularios, zorras y freaks haciendo “guarreridas” en directo comprendí lo del nivel de mierda.
Cuando veo en qué ha terminado Eurovisión, los programas del corazón y lo que pulula por la tele, aprecio que el nivel de mierda sogue subiendo.
Hoy en día me gasto gustosamente unos 50 euros al mes en contratar televisión de pago para que mis hijos no sepan siquiera que existe GH, ni Karmele Marchante, ni las inmoralidades que pueblan todas las cadenas y vean dibujos animados, series de Disney o documentales.
Porque hay muchas cosas peores que el porno, como son las actitudes machistas, las sexualmente aberrantes, el engaño como logro social, etc. Prefiero que mis hijos vean unas tetas que vengan a cuento en una película que macarras ociosos dando sus opiniones.


